
Manuel Pedreschi visitó a Borges en Buenos Aires por los 80s; guarda de aquella memorable visita una autógrafa. Es la que reproducimos arriba junto con estas citas del gran escritor argentino.
Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.
Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.
He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz.
La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.
Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas.
Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.
Quienes dicen que el arte no debe propagar doctrinas suelen referirse a doctrinas contrarias a las suyas.
La duda es uno de los nombres de la inteligencia.
Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.
Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído.
Hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón.
¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.
Me gustaría ser valiente. Mi dentista asegura que no lo soy.
Democracia: es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística.
La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible.
Las tiranías fomentan la estupidez.
Creo que con el tiempo mereceremos no tener gobiernos.
La paternidad y los espejos son abominables porque multiplican el número de los hombres.
Yo siempre seré el futuro Nóbel. Debe ser una tradición escandinava.
He firmado tantos ejemplares de mis libros que el día que me muera va a tener un gran valor uno que no lleve mi firma.








